Tras los pasos de Marc Chagall por Saint Paul de Vence y Nice.

Todavía contagiada por la emoción de pasearme entre obras de Giacometti, Miró, Calder, Chagall, Braque, Léger… al salir de la Fundación Maeght siento que floto camino abajo, en dirección a Saint Paul de Vence, escoltada por altos árboles que perfuman el aire transparente. Christophe, mi guía, me cuenta que los Maeght eran marchantes de Marc Chagall, pero que además los unía una estrecha amistad y que el pintor originario de Bielorrusia caminaba muy a menudo por esa misma ruta, puesto que su casa La Colline (donde se instaló en 1966, luego de dejar Vence), quedaba a medio camino entre el museo y el encantador pueblo de piedra amarilla que pronto se deja ver enfrente nuestro, con su inconfundible torre cuadrada en el centro.

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La huella en Vence: La catedral de Notre Dame de la Nativité, en Vence, conserva en su baptisterio un mosaico de Chagall llamado Moisés salvado de las aguas.

Al llegar a la capilla Notre Dame de la Gardette, en un mirador del camino descubrimos una reproducción del cuadro La mesa frente a la villa, justo en el lugar donde colocó el artista su caballete en 1968 para retratar un picnic con vistas a Saint Paul de Vence, allí aparece también, una de sus recurrentes parejas de enamorados encaramada sobre un pájaro de un rojo vibrante. Unos metros más adelante ocurre lo mismo con el cuadro Pareja sobre Saint Paul. El amor, las novias, los ramos de flores, los animales fantásticos poblaron en aquellos años felices los lienzos de un Chagall enamorado de su segunda esposa, Valentina Brodsky, más conocida como Vava.

Sigo flotando hasta que el camino me deja frente al célebre hotel y restaurante La Colombe d’Or, que era lugar de reunión de los muchos artistas que habitaban en la zona y está adornado con obras originales de todos ellos. Unos pasos más adelante, me interno en las estrechas y encantadoras calles de Saint Paul de Vence, espío por los escaparates de sus muchísimas galerías de arte y por fin, llego al cementerio de belleza escénica donde descansan los restos de Marc y Vava.

El espíritu del arte

La semblanza de Chagall iba a estar incompleta si no recorría los 20 kilómetros que separan a Saint Paul de Vence de Nice, para visitar el Musée National Marc Chagall.

Mientras vivía en Vence (donde llegó en 1950, por recomendación del matrimonio Maeght, luego de su exilio en Norteamérica), el artista de origen judío ocupó muchos años en pintar una serie de 17 cuadros de gran formato que llamó El mensaje bíblico y que evocan el Génesis, el Éxodo y el Cantar de los cantares.

Poco antes de exponer temporalmente en el Louvre este trabajo, el pintor lo había donado al gobierno francés, que buscó una forma de lograr que los cuadros se exhibieran en forma permanente. Pronto la ciudad de Nice donó unos terrenos en el barrio de Cimiez. Así comenzó el diseño y construcción de este bello museo de modernos aires mediterráneos y amplios jardines, donde el artista participó activamente: entre otras cosas creó un vitral para la sala de conciertos, un mural de mosaicos y un tapiz. La colección se completó con otras piezas y el museo se inauguró en 1973 –con la presencia del mismísimo Chagall–, e inmediatamente se convirtió en un éxito de concurrencia, figurando hasta la actualidad entre los museos más visitados de Francia.

 

Fundación Maeght

Marguerite y Aimé Maeght proyectaron y financiaron este enorme 
proyecto que acaba de cumplir 50 años de existencia, con el fin 
de presentar el arte moderno y contemporáneo en todas sus formas, 
algo que le ha llevado a reunir una de las más importantes 
colecciones de arte del siglo xx. Los pintores y escultores se 
involucraron estrechamente en el proyecto de los Maeght desde el 
principio e incluso crearon piezas especiales para ocupar el peculiar edificio diseñado por el arquitecto Josep Lluís Sert y los extensos jardines. El patio Giacometti, el laberinto Miró –poblado por 
esculturas y cerámicas–, el mural de mosaicos de Chagall, el 
estanque y el vitral de la capilla de Braque y la fuente de Bury 
son todas obras que los amantes del arte debemos ver al menos una 
vez en la vida.

 

Pablo Picasso: Energía cúbica

Por Antibes, Vallauris y Golfe Juan. Lee más.

Fernand Léger: Máquinas vivaces

Ciudadano ilustre de Biot. Lee más.

Henri Matisse: Pura expresión

De Vence a Nice. Lee más.

Escrito por:Jes Garbarino

Periodista y viajera. Armo la maleta (antes era mochila) cada vez que tengo oportunidad, desde hace más de 20 años.

6 respuestas a “Chagall en la CÔTE D’AZUR: Fábulas fulgurantes

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