“El motivo de un viaje es algo que merece un poco de atención. No es la mente en su plena conciencia la que elige África occidental prefiriéndola a Suiza”, reflexionó el escritor Graham Greene sobre el impulso que lo llevó a decidir emprender una aventura por caminos ignotos de Liberia y convencer a unos editores para que le adelantaran el dinero del libro que escribiría sobre la experiencia. ¿Se trató de un impulso inconsciente? Algunos historiadores opinan que el viaje tuvo que ver también con su trabajo para el servicio de inteligencia británico.

Como fuera, en enero de 1935 el escritor se embarcó en Liverpool junto a su prima Barbara Greene rumbo a Freetown, Sierra Leona. La anécdota sobre cómo el escritor le ofreció a su prima que lo acompañara a África incluye una reunión social donde ambos habían bebido bastante champaña. Sin embargo, cuando pasaron los efectos etílicos, la decisión se mantuvo en pie. “Agradezco mucho a mi prima Barbara que estuviera dispuesta a acompañarme, a compartir el viaje, para el que no se iba a comprar ningún mapa”, escribió Graham más tarde. Y efectivamente no iban a disponer de mapas porque sencillamente no existían. Sólo consiguieron dos cartas poco fiables e imprecisas que justificaban las grandes áreas inexploradas con la advertencia “caníbales”.

Los primos Barbara y Graham Greene en Liverpool, el día en que se embarcaron rumbo a Sierra Leona.
Los primos Barbara y Graham Greene en Liverpool, el día en que se embarcaron rumbo a Sierra Leona.

Una vez en Freetown, los primos tomaron un tren hacia la frontera de la República de Liberia, un país fundado por Estados Unidos con la intención de devolver a África un contingente de esclavos liberados. Desde allí, el resto del camino –casi 600 kilómetros hasta Grand Bassa– lo hicieron a pie durante cuatro penosas semanas, acompañados por una veintena de porteadores.

Barbara Greene en Liberia, 1935.
Barbara Greene en Liberia, 1935.

En el trayecto visitaron poblados cuyos habitantes no habían visto nunca hombres blancos e hicieron una breve incursión en la Guinea Francesa. Además de enfermar gravemente hacia el final de la caminata, Graham logró entrevistar en medio del monte a Edwin Barclay, que era por entonces presidente de Liberia. Tras vivir toda clase de aventuras, los Greene se embarcaron en Grand Bassa hacia Monrovia, última parada de su memorable viaje, que dio como resultado dos libros: Viaje sin mapas (Journey Without Maps), de Graham, y Demasiado tarde para regresar (Too Late to Turn Back), de Bárbara.

Pero antes de partir de Freetown, los viajeros convirtieron en monedas de plata de tres y seis peniques todo el capital del que disponían para la travesía, dado que suponían que el metal sería el único dinero que aceptarían los nativos. Pero aún así, los Greene encontraron muchas objeciones a sus pagos, aunque tal vez la más peculiar fue el rechazo a las monedas británicas con la cara de la ya fallecida reina Victoria, aunque en ocasiones tampoco les aceptaban las que traían impresas bellotas o la corona. Curiosamente, los liberianos preferían las monedas británicas del África occidental, que tenían grabada una palmera.

“Una tribu no quería de ninguna manera monedas con la cabeza de la reina Victoria; la noticia de la muerte de la soberana había penetrado hasta los lugares más insólitos, hasta lugares donde los primeros blancos que veía la gente éramos mi prima y yo, y creían que al morir la reina aquellas monedas habían perdido todo su valor”, relató Graham Greene en su libro Viaje sin mapas.

Fuente: Viaje sin mapas, Graham Greene, Ediciones Península.

Ficha Personal
  • Henry Graham Greene, (1904-1991).
  • Nació en Berkhamsted, Hertfordshire, Inglaterra.
  • Escritor, guionista, periodista y crítico literario. Exploró la confusión del hombre moderno, la moral ambigua y la política de su época.
  • Autor de novelas como El tren de Estambul, El tercer hombre, El americano impasible, Nuestro hombre en La Habana, El cónsul honorario y Factor humano, además de cuentos y obras de teatro.
  • Muchas de sus novelas fueron llevadas al cine.
  • Recibió la Orden del Mérito del Reino Unido.
  • En 1926, se convirtió al catolicismo para poder casarse con Vivien Dayrell-Browning, con quien tuvo dos hijos, Lucy y Francis. Aunque por sus creencias religiosas nunca se divorció, la pareja se disolvió en 1948.
  • Fue espía del Servicio de Inteligencia Secreto del Reino Unido, el MI6, y como tal viajó por todo el mundo, en especial por Latinoamérica y África.
  • Murió en Vevey, Suiza.
Escrito por:Jes Garbarino

Periodista y viajera. Armo la maleta (antes era mochila) cada vez que tengo oportunidad, desde hace más de 20 años.

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