Un error que comete la gente cuando viaja: se desorganiza y mutila a sí misma con equipaje inútil y cámaras inútiles. Lo único que se necesita es una máquina de escribir portátil y una pequeña bolsa con calcetas y ropa interior, un sacacorchos y una navaja.

Charles Bukowski, escritor alemán-estadounidense, en su libro Shakespeare nunca lo hizo.

Un derecho que pocos intelectuales se preocupan por reivindicar es el derecho a la errancia, al vagabundeo. Sin embargo, el vagabundeo es la liberación, y la vida en los caminos, ¡la libertad!

Isabelle Eberhardt, exploradora y escritora suiza.

“Para el viajero nato, el viajar es un vicio acosador. Al igual que los otros vicios resulta imperioso, exigiendo de su víctima tiempo, dinero, energía y el sacrificio de su comodidad”.

Aldous Huxley, escritor y filósofo británico, en el libro A lo largo del camino.

“Entre el turista y el viajero la primera diferencia reside en parte en el tiempo. Mientras el turista, por lo general, regresa a casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra (yo añadiría y de su alma)”.

Paul Bowles, escritor estadounidense, en su novela El cielo protector.

“Nuestro destino de viaje nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”.

Henry Miller, novelista estadounidense.

 

“Yo creo que Julio Verne tuvo la culpa. Desde pequeño los viajes fueron para mí el objetivo final de mi vida”.

Julio Cortázar, escritor argentino.

 

“Como todas las drogas, viajar requiere un aumento constante de las dosis”.

John Dos Passos, escritor y periodista estadounidense.