El magnate griego Aristóteles Onassis había planeado personalmente cada detalle del crucero que partiría el 22 de julio de 1959 del puerto de Montecarlo rumbo a Italia, Grecia y Turquía, con importantes invitados a bordo. Todo estaba previsto para asegurar la diversión de los pasajeros del lujoso yate Christina, desde las películas que se proyectarían hasta los personajes famosos que visitarían el barco en cada parada durante las tres semanas de travesía.

El anfitrión quería impresionar y complacer a sus huéspedes, entre quienes se encontraban el ya anciano estadista británico sir Winston Churchill con su esposa, su hija, su nieta y su comitiva; y la soprano María Callas –quien terminó el crucero convertida en amante del millonario naviero–, con su esposo Battista Meneghini; grupo al que luego se sumó Artemis, hermana mayor de Aristóteles, con su marido Theodore Garofalidis.

Yate Christina, de Aristóteles Onassis.
Yate Christina, de Aristóteles Onassis.

Así, el plan de Onassis para la ciudad de Estambul incluía un doble programa: en tanto los invitados británicos recorrían los monumentos históricos, los griegos tendrían una cita con el patriarca Atenágoras, por entonces máximo líder espiritual de la Iglesia Ortodoxa Oriental. Luego, estaba previsto que el religioso embarcara en el yate para un almuerzo en su honor, que tendría lugar mientras navegaban lentamente por el estrecho del Bósforo.

Onassis y Atenágoras.
Aristóteles Onassis y el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Oriental, Atenágoras.

Todo debía estar impecable y Onassis no paraba de hacer ajustes de último momento. Poco antes de la llegada del patriarca, el naviero debió hacer una advertencia al capitán Kostas Anastasiades, al enterarse que los marineros creían que un sacerdote a bordo traía mala suerte.

 

El anfitrión, algo supersticioso también, había aconsejado entonces: “Este hombre vale por cien sacerdotes y hay una corriente de ocho nudos, así que mucha, pero mucha prudencia”.

Al fin, Atenágoras embarcó con su túnica negra, una enorme cruz con incrustaciones de piedras preciosas, colgando sobre la blanca barba que le llegaba hasta la cintura, y seguido por un séquito de prelados menores.

El religioso se dirigió directamente hacia Churchill, quien reposaba en cubierta, lo tomó de los hombros y comenzó a recitar en griego sus bendiciones. El atuendo y la barba del patriarca se instalaron justo sobre la cara del político, prácticamente asfixiándolo, mientras la enorme cruz rebotaba en su calva. Onassis tuvo que actuar rápidamente, ya que lo último que deseaba era una enemistad entre su amigo y el religioso. “No pasa nada, sir Winston, el patriarca está rezando por usted”, lo tranquilizó al oído. El estadista se relajó y el almuerzo estuvo animado.

Aristóteles Onassis y Winston Churchill.
Aristóteles Onassis y Winston Churchill.

Aunque quizá demasiado animado… Artemis, según relataron los otros invitados, bebió alguna copa de más y se sintió con valor para hacer un comentario inapropiado, que nuevamente puso en apuros al anfitrión. El resto de los comensales no se ponen de acuerdo sobre qué dijo la hermana del magnate: unos aseguran que habló sobre la situación política turca y otros que buscó que el prelado condenara las correrías amorosas que estaban teniendo lugar en el barco, con Callas y Onassis como protagonistas.

Cuestión que, además de rezar en silencio para que su hermana enmudeciera, el naviero intercambió gestos y susurros con su cuñado, hizo un par de señas a sus tripulantes y pronto un marinero le dijo a Artemis que tenía un llamado en su camarote, donde la encerró por orden de Onassis hasta el final del almuerzo.

El millonario griego seguramente respiró aliviado cuando por fin llegó el momento de acompañar al líder religioso hasta el puerto de Dolmabahce. La jornada había presentado delicados contratiempos, que pusieron a prueba su célebre astucia.

 

Ficha Personal
  • Aristóteles Sócrates Onassis (1904-1975).
  • Nació en Esmirna, actual territorio turco, en el seno de una familia griega. Pero vivió, entre otros lugares, en Grecia, Argentina, Montecarlo y pasaba largas temporadas en su lujosísimo yate Christina.
  • Empresario y naviero multimillonario, famoso por sus innovadoras actividades comerciales, que le valieron su inmensa fortuna.
  • Estuvo casado con Athina Livanos, hija del más respetado naviero griego y madre de sus dos hijos, y con Jacqueline Bouvier Kennedy, viuda del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy. Además vivió un largo romance con la cantante de ópera María Callas.

 

Fuente: Fuego griego, La historia de María Callas y Aristóteles Onassis, de Nicholas Gage, Plaza & Janés Editores, 2001.

 

Escrito por:Jes Garbarino

Periodista y viajera. Armo la maleta (antes era mochila) cada vez que tengo oportunidad, desde hace más de 20 años.

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