Un banquete formidable convoca a 13 diferentes especies de ballenas a la desembocadura del río Saint-Laurent, en Charlevoix, Quebec. Para los viajeros, el festín es visual, de fascinación y de emoción, mientras observan a estos enormes mamíferos dar su espectáculo a pocos metros de las embarcaciones.

El parque marino Saguenay-Saint Laurent de Canadá es un área natural protegida, que abarca el fiordo del río Saguenay y el estuario del río Saint-Laurent, cuyo objetivo es preservar la riquísima vida marina que allí se refugia. La mezcla del agua dulce de los ríos con la salada del mar, mas la gran profundidad del río Saint-Laurent, propician la abundancia de alimentos (plancton y krill) que atrae a ballenas, delfines y focas. De modo que resulta el mejor lugar para observar a estos colosos del mar en estado salvaje.

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La cita es poco antes de las cuatro de la tarde en Baie Sainte Catherine, para abordar un crucero de la empresa Croisières AML, que tiene salidas tres veces al día en temporada de ballenas, de mayo a octubre. El consejo fue llevar ropa abrigada puesto que durante la navegación la temperatura puede bajar entre 10 y 15 grados centígrados respecto a la de tierra firme.

A los pocos minutos de haber zarpado, todos los pasajeros del crucero (elegimos el barco que, aunque tiene menos agilidad, es más cómodo) se ubicaron junto a las barandillas, escuchando las explicaciones del guía y expectantes para ver asomar a la primera ballena. El barco se transforma en un gran reloj y el guía anuncia: “a las dos, una beluga, la mancha blanca que asoma y se esconde”, “a las 10, una ballena azul”. Entonces, se escucha un murmullo de excitación. La ballena resopla y el vapor de agua se transforma en un efímero arcoíris. Vendrán más. En el estuario del río Saint-Laurent se han contabilizado 13 especies diferentes de ballenas, entre ellas las ballenas azules, el animal más grande del planeta, que puede alcanzar los 25 metros de largo. Aunque también hay ballenas comunes, jorobadas, delfines y focas.

Una ballena saca su aleta dorsal en hora nueve, muy cerca de nuestro barco. En lugar de asomar y desaparecer bajo la superficie como el resto, se queda un largo rato curioseando, posando para las fotos. Suelta vapor por su espiráculo un par de veces, mientras el asombro en cubierta se manifiesta en oleadas de exclamaciones. Por fin, arquea el lomo y se anuncia uno de los momentos más esperados de la excursión: queda a la vista su enorme cola bicolor.

Vemos una decena de ballenas, pero sólo en tres ocasiones nos mostraron su cola: todo un éxito la excursión de hoy.

Comienza a atardecer mientras todos los pasajeros tienen la mirada fija en la superficie del río Saint-Laurent, que va tomando tonalidades anaranjadas. Pasamos frente al fiordo de Saguenay y las formaciones de pájaros se atraviesan frente a la embarcación. La bruma empieza a separar el río del horizonte y es tiempo de regresar a tierra firme, con una sensación de fascinación e irrealidad. Con los ojos llenos del paisaje conmovedor y de un asombro descomunal.

 

Temporada de ballenas: De mayo a octubre.

Tipos de embarcación: Barco, zodiac o kayak.

Duración de la excursión: Entre 2 y 3 horas.

Precio de la excursión: Boletos desde 70 dólares canadienses, más impuestos, por persona (hay paquetes con descuentos para familias).

Reservaciones: Croisières AML.

Escrito por:Jes Garbarino

Periodista y viajera. Armo la maleta (antes era mochila) cada vez que tengo oportunidad, desde hace más de 20 años.

Un comentario en “Ballenas en CHARLEVOIX: Asombro descomunal

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