Un meteorito caído hace 400 millones de años le dio forma al valle donde se asienta esta región canadiense. Hoy, la naturaleza, el arte y la gastronomía son sus especialidades.
8:00 – 9:00: Tierra de artistas

Con unos paisajes tan inspiradores, Baie-Saint-Paul es un perfecto imán para los artistas. Se pueden recorrer sus encantadoras callecitas y entrar en las galerías, además de visitar su Musée d’Art Contemporain y los ateliersde los pintores.

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9:30 – 10:30: Route des Saveurs

Una probadita a la Ruta del Sabor: los amantes de los quesos se pueden dar una vuelta por Famille Migneron, pioneros en la elaboración de quesos, aunque ya incorporaron otras especialidades como los vinos. Para algo más exótico, está la granja de emus, donde venden su carne y también cosméticos.

Fairmont Le Manoir Richelieu: 181, rue Richelieu, La Malbaie, Charlevoix, Quebec, Canadá. T. + 1 418 665 3703. Lee más…

11:00 – 12:30: Train de Charlevoix

Por la pequeña franja que separa las montañas del río Saint-Laurent, corre un pequeño tren turístico que (tres veces al día) une la ciudad de Quebec con Baie-Saint-Paul y La Malbaie, ofreciendo vistas espectaculares. Es posible tomarlo en el tramo que separa estas dos últimas localidades.

13:00 – 15:00: Música y paisajes

La academia de música, un parque de esculturas al aire libre y algunas de las mejores vistas del río Saint-Laurent se concentran en los extensos jardines de Domaine Forget, donde se respira, se mira y se escucha el arte. Los domingos hay brunch musical.

El secreto peor guardado: La Maison du Bootlegger es una casa de los tiempos de la Prohibición, con pasadizos ocultos que cuentan la historia del lugar, además de excelentes platillos, ambiente festivo y música en vivo para bailar.

16:00 – 19:00: Asombro descomunal

Del puerto de Baie-Sainte-Catherine salen los cruceros que hacen realidad el sueño de ver ballenas y belugas en su ambiente natural. El recorrido dura tres horas y los recuerdos, toda la vida.

19:15 – 21:00: Delicias caseras

Tras la emoción por el espectáculo que brindan las ballenas, se abre el apetito y es buena idea saciarlo en el Café Chez Sam, donde cocinan la dueña de casa con su esposo y, cuando terminan la faena, cantan a cappella para los felices comensales.

 

Publicado en la revista Clase del periódico El Universal, 16 de agosto de 2018.

Escrito por:Jes Garbarino

Periodista y viajera. Armo la maleta (antes era mochila) cada vez que tengo oportunidad, desde hace más de 20 años.

2 comentarios en “24 horas en CHARLEVOIX: Forjada por el cielo

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