La excusa para emprender el viaje por la comunidad de Castilla y León era seguir los pasos de Santa Teresa de Jesús, escritora y religiosa fundadora de la orden de las Carmelitas Descalzas. Pero, afortunadamente, en el camino nos topamos con las plumas más destacadas de España, además de rincones encantadores. Y digo “afortunadamente” ya que los compañeros de viaje no le hubieran tenido paciencia al puro turismo religioso.

Ya no logro entrar a ninguna iglesia sin acordarme de un amigo fotógrafo cuya máxima es: “Las montañas desde abajo, las iglesias desde afuera y los bares desde adentro”. Inevitablemente me sonrío y arremeto con la sensación de estar cometiendo alguna forma de la traición.

Igualmente, al sentarme a escribir este artículo –que originalmente era sobre las huellas de Santa Teresa de Jesús por Castilla y León–, no puedo dejar de pensar en los otros viajeros que hicieron el recorrido y que, luego de entrar a una buena cantidad de iglesias y conventos, no veían la hora de ir a mirar las montañas desde abajo y los bares desde adentro, sacando a relucir sus pocas pulgas respecto al turismo religioso.

Pero entonces me detengo en el personaje, la mujer culta, andariega y tenaz, que probablemente encontró en la vocación religiosa un resquicio de libertad para convertirse también en escritora y líder de una comunidad. Y vienen a la mente los otros escritores que fueron apareciendo en el camino mientras la ruta saltaba de Soria a Burgos, de Palencia a Valladolid, de Medina del Campo a Salamanca, y de Alba de Tormes a Ávila. Las más poderosas plumas de España tuvieron algo que ver con estos lugares: Miguel de Cervantes Saavedra, Félix Lope de Vega, José Zorrilla, Gustavo Adolfo Bécquer, Gerardo Diego, Antonio Machado, Miguel de Unamuno y Miguel Delibes, además de Santa Teresa de Jesús, sintieron la fuerza inspiradora de Castilla y León, y son los responsables de que la ruta religiosa se transformara en literaria. Hagamos, pues entonces, de la literatura una religión.

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Fotos: Vivian Bibliowicz

1. Soria

Ubicada a orillas del río Duero, la ciudad es famosa por el arte románico que decora sus edificios más antiguos. Soria cuenta con una ruta Teresiana por las “últimas moradas de Santa Teresa”, que incluye el Convento de las Carmelitas Descalzas, la Concatedral y el Monasterio de San Juan. También es parte de la ruta “Camino del Cid”, basado en la leyenda del Cid Campeador. Además, la capital provincial supo enamorar a los escritores Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer y Gerardo Diego, quienes le dedicaron varios poemas.

2. Burgos

El casco antiguo de la ciudad conserva magníficos edificios de estilo gótico español, incluida la Catedral de Santa María, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Por allí pasa también el Camino de Santiago y se cuentan varias hazañas del Cid Campeador. En el Convento carmelita de San José y Santa Ana, sor María relata varias historias sobre Santa Teresa y muestra algunas de las reliquias que allí se guardan, incluida una carta de su puño y letra.

3. Palencia

La tranquila y verde ciudad castellana tiene el mérito de ser el lugar donde se fundó la primera universidad española, en 1212, y es sede de un convento carmelita fundado por Santa Teresa. Allí, aparte de su Plaza Mayor, hay que entrar en la Catedral de San Antolín, llamada “la bella desconocida”, porque su austera fachada no anticipa nada al visitante sobre los grandes tesoros que resguarda.

4. Valladolid

Con una larga tradición de artistas y escritores, esta ciudad fue escenario de algunos hitos históricos, como la boda de los Reyes Católicos y la muerte de Cristóbal Colón. Allí, Santa Teresa hizo su cuarta fundación y, siglos más tarde, el ayuntamiento la nombró “vecina de honor”. Dos grandes escritores han tenido algo que ver con esta ciudad: José Zorrilla (autor de Don Juan Tenorio) y Miguel Delibes (autor de El hereje, novela que tiene una ruta turística por la ciudad) son vallisoletanos de nacimiento.

5. Medina del Campo

El Castillo de la Mota, el Palacio Real Testamentario de Isabel la Católica, el Centro Huellas de Pasión, las Reales Carnicerías y el Museo de las Ferias son paradas obligadas durante una visita a esta ciudad, donde Santa Teresa pasó largas temporadas y fundó el único convento que abrió su clausura y se puede visitar.

6. Salamanca

Los biógrafos de Miguel de Cervantes Saavedra no logran confirmar si el más célebre escritor español estudió filosofía durante dos años en la Universidad de Salamanca, y si vivió en la calle de los Moros (hoy calle Cervantes), puesto que no hay documentos que lo certifiquen. Sin embargo, en sus textos se describen lugares y costumbres que hacen pensar que no le contaron cómo era la vida de los estudiantes en la ciudad… La estupenda metrópoli universitaria es además cuna de la gramática española y el lugar favorito de los estudiantes que quieren aprender el idioma. Mientras que allí la ruta Huellas de Santa Teresa tiene una decena de paradas. En Salamanca también vivió otro escritor, Miguel de Unamuno, y fue durante su mandato como vicerrector de la universidad que la santa recibió el título de doctora Honoris Causa por su calidad literaria.

7. Alba de Tormes

La antigua villa medieval donde murió Santa Teresa de Jesús, fue lugar de residencia durante tres años de otro grande de la literatura española: Lope de Vega, quien formaba parte de la corte ducal, y se supone que por esos tiempos escribió su novela pastoril La Arcadia. Lo cierto es que los duques eran mecenas y siempre estaban rodeados de escritores y artistas. Así, Cervantes recibió allí, en 1614, su primer premio literario, gracias a un soneto que celebraba la beatificación de la Madre Teresa de Jesús.

8. Ávila

La ciudad donde nació Teresa de Cepeda y Ahumada o Santa Teresa de Ávila, como se la conoce también, propone siete paradas en la ruta de la santa española. La espectacularidad de la arquitectura abulense, su imponente muralla y sus museos mantienen a los visitantes ocupados durante varios días.

Fotos: Vivian Bibliowicz

Escrito por:Jes Garbarino

Periodista y viajera. Armo la maleta (antes era mochila) cada vez que tengo oportunidad, desde hace más de 20 años.

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