Ya cruzaste diez veces el Puente de Carlos, visitaste el Castillo (por dentro, por fuera, y hasta subiste a la torre), viste cómo se ponía en acción el reloj astronómico de la Plaza Vieja, caminaste por Karlova y le diste la vuelta a la Plaza de Wenceslao… Es hora de descubrir otra Praga más relajada…
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